EL ARTE DE ENCONTRAR TRABAJO

La situación actual del Mercado de Trabajo en España es, por decirlo suavemente, extremadamente difícil y poco motivadora. Con el inicio de la crísis, su negación, su posterior evolución con medidas que han hecho recaer todo el coste sobre los ciudadanos, la situación de nuestro sistema financiero y de la Deuda Pública, la última Reforma Laboral, los niveles de corrupción y nepotismo instalados en nuestra sociedad, la baja formación media de trabajadores y empresarios, la escasa capacidad histórica de nuestro tejido empresarial por crear valor añadido e innovación, una economía concentrada en pocos sectores y una visión monolítica de que “el Beneficio” a corto plazo es el único elemento de acción empresarial, han convertido a nuestra sociedad en un claro ejemplo de todo lo que no debe hacerse en un país que aspira a considerarse dentro del mundo desarrollado.

 

Esta crisis está suponiendo la desaparición de la clase media, los datos actuales y los últimos estudios al respecto apuntan a un cambio social profundo; el trasvase de la clase media a una nueva clase de parados y trabajadores pobres, sin distinción de edades ni niveles de formación. Y si hace no mucho el término “mileurista” tenía connotaciones peyorativas y se refería a los jóvenes a los que se les retribuía escasamente y por debajo de la media, hoy día llegar a esa cifra puede considerarse todo un logro para cualquier trabajador.

 

Estamos en una situación en la que se ha perdido la visión del necesario componente “social” de la actividad empresarial y del trabajo, ya sea de iniciativa privada o pública lo único que parece importar es el beneficio económico y lo más inmediato posible; y por tanto el trabajador se considera más como una molestia, un coste a reducir o a eliminar sustituyéndolo por tecnología allá donde sea posible y donde no, reduciendo su salario hasta el extremo. En este contexto, el trabajo y el que lo produce, el trabajador, han perdido su razón social de ser, y por esto se nos impele al autoempleo, eufemísticamente llamado emprendimiento, o para los más jóvenes a algo que creíamos completamente olvidado, de otras generaciones, la emigración.

 

En esta dura realidad, la búsqueda de empleo se convierte en una tarea muy difícil, y desde aquí quiero hacer mi contribución personal para aquellas personas que se resisten a verlo todo negro y están dispuestas a esforzarse por conseguir algo mejor para ellos y sus familias.

 

PLAN DE ACCION PARA ENCONTRAR O CAMBIAR DE EMPLEO

 

 

Las fases de un Plan de Acción para el Empleo son:

 

1.- Orientarse, hacer un balance de carrera y generar un proyecto profesional

2.- Elaboración del Curriculum Vitae y cartas de presentación

3.- Búsqueda de información, portales y buscadores de empleo

4.- Proceso de selección y entrevistas.

 

Hay que tener en cuenta que se necesita pasar por cada una de estas fases para poder llegar a una entrevista de trabajo, superar esta con éxito, y obtener finalmente un nuevo empleo.

 

Aunque sea empezar por el final, voy a presentar un modelo probado de éxito en la realización de entrevistas de selección para cubrir puestos de trabajo.

 

LA ENTREVISTA DE SELECCION

La entrevista es la fase clave dentro del proceso de selección, a veces es la única prueba que tendremos que pasar, y quizás sea la más difícil de superar, por eso hay que prepararla con antelación y en profundidad. No hay dos entrevistas iguales, pero el objetivo de todas ellas es el mismo: encontrar a la persona que cubra las necesidades del puesto ofertado, que haga una aportación profesional positiva al negocio y que encaje bien en la cultura de la organización.

 

Desde el punto de vista del candidato, la entrevista es un proceso de venta, no de nosotros mismos, sino de nuestro proyecto profesional y desde esta óptica existen múltiples similitudes con cualquier proceso de comercialización o venta. Pensemos en una situación en la que nosotros hemos adquirido algo que necesitábamos o queríamos: un electrodoméstico, electrónica, un coche, muebles, ropa, un paquete vacacional, servicios financieros, o lo que fuese. Si visualizamos estas situaciones, nos daremos cuenta de que los mejores vendedores, los que consiguieron vendernos el producto y hacernos sentir contentos con nuestra elección y sus servicios, reúnen una serie de características comunes: su aspecto externo es acorde al producto que venden, se muestran siempre cordiales y empáticos, indagan en nuestras preferencias y necesidades, conocen los detalles técnicos de los productos que venden, practican la escucha activa, persisten en su objetivo sin mostrarse a la defensiva, nos centran en la características relevantes y positivas del producto, empresa o marca, obvian o minusvaloran sus posibles defectos, y nos hacen visualizar lo bien que nos iría con el producto que nos ofertan, lo bien que va a satisfacer nuestras necesidades expresadas en nuestra solicitud… y así casi parece que la decisión fue totalmente nuestra y compramos algo que queríamos y necesitábamos.

 

Un buen comercial no improvisa, y al igual que un buen actor de teatro, en cada “representación” nos hace creer que es la primera y única puesta en escena para nosotros, cuando en realidad existe todo un trabajo de preparación y técnicas generales que se repiten con cada nuevo cliente/representación, y es esta preparación/ensayos lo que nos hacen ver este proceso como algo natural, positivo y profesional. Una obra de teatro mal ensayada rompe la magia de la historia, hace que no nos resulte creíble, un vendedor que improvisa tampoco nos resultará creíble o digno de confianza. Si el vendedor es un experto en la venta de “humo” y también reúne las características de un buen comercial, podemos comprar pero seguramente al poco tiempo nos sentiremos defraudados y no volveremos a utilizar su tienda, negocio, empresa, marca, etc. Así que, como candidatos a un puesto vacante de trabajo, extrapolemos lo dicho hasta aquí, y convirtámonos en los mejores vendedores de nuestro proyecto profesional con la preparación, convicción y honestidad necesarias.

 

Esto no nos garantiza que el mercado de trabajo vaya a crear puestos de empleo para todos los desempleados del país, pero si nos va a permitir dominar las técnicas necesarias para tener una ventaja competitiva, en un momento en el que la competencia en número y calidad de candidatos para conseguir cualquier puesto remunerado de trabajo está claramente en nuestra contra, debemos convertirnos en los mejores comerciales de nuestro proyecto profesional. Pasemos pues a conocer las técnicas que nos van a permitir ser nuestros mejores vendedores, y tengamos en cuenta, que todo lo aquí expuesto también lo podremos extrapolar a un proyecto de autoempleo y a otras facetas de nuestra vida.

 

La entrevista se puede considerar como un proceso de comunicación asimétrico, ya que entrevistador y candidato tienen papeles muy diferentes. Se pretende obtener y dar información con un propósito determinado. El objetivo para el entrevistador es conseguir información que le ayude a formarse un juicio sobre la capacidad del candidato para ocupar el puesto ofertado, es decir, llegar a una toma de decisión sobre si el candidato reúne las aptitudes y capacidades que requiere el puesto (PUEDE), tiene los conocimientos y experiencia necesarios (SABE), si está suficientemente motivado (QUIERE) y si tiene capacidad de desarrollo presente y futuro (POTENCIAL).

 

Para poder manejarnos eficientemente en una entrevista de selección, tenemos que comprender que esta es un PROCESO DE COMUNICACIÓN, y por comunicación entendemos un conjunto de signos y símbolos emitidos por un EMISOR que, una vez percibidos, evocan ideas en el RECEPTOR. Para que la comunicación sea efectiva, las ideas evocadas en el receptor han de tener un SIGNIFICADO RELEVANTE y han de poder ser ACEPTADAS. En otro caso, lo que tendremos es la simple emisión de información, pero no un proceso comunicativo completo. El conjunto de signos y símbolos emitidos son el MENSAJE, y este tiene un componente VERBAL y otro NO VERBAL; hoy sabemos que la mayor parte de la información que emitimos en un mensaje es de naturaleza no verbal. De ahí la importancia en una entrevista de selección de tener controlados elementos como la apariencia física, las posturas y gestos, el uso del espacio, el contacto visual, etc.

 

En toda comunicación existen dificultades o barreras, unas debidas al emisor y otras al receptor, conocer las más relevantes resulta imprescindible para conseguir que nuestros procesos comunicativos sean eficientes, y tratándose de una entrevista de selección va a suponer la diferencia entre el éxito y el fracaso.

 

BARRERAS DEBIDAS AL RECEPTOR

 

En una entrevista de selección este será la mayor parte del tiempo el entrevistador.

ESTEREOTIPOS, son opiniones o clichés de pensamiento, por los que atribuimos a una persona todas las características de un grupo social: racial, profesional, físico, geográfico, grupo de edad, sexual, religioso, etc.

EFECTO HALO, es la tendencia a juzgar a una persona por una única cualidad, positiva o negativa muy destacada, juzgando el resto de sus cualidades bajo el prisma o halo de esta.

PROYECCION, es la atribución a otra persona de los propios valores, preferencias, rasgos de personalidad, creencias, etc.

DISONANCIA, es la no coincidencia de la realidad con las expectativas subjetivas y emocionales.

INFERENCIA, es el resultado de inducir una cosa de otra, que en realidad no tienen por qué estar relacionadas.

TENDENCIA A EVALUAR, juzgar, aprobar o desaprobar en base a juicios subjetivos y emocionales, y no basándose en razones lógicas.

RETROINFORMACION DEFICIENTE, es no dar señales suficientes, o suficientemente claras de que se comprende y acepta el mensaje del emisor. Esta es la barrera más frecuente en la comunicación, y la solución que lo evita o reduce es la práctica de la ESCUCHA ACTIVA, que se logra poniéndose en el lugar del otro, no anticipar lo que va a decir el otro y dando señales verbales y no verbales de escucha: asentir, mantener un contacto visual adecuado, gesticulación adecuada a la situación, parafrasear, resumir, preguntar.

 

BARRERAS DEBIDAS AL EMISOR

 

INTERFERENCIAS, ruido o elementos no deseados o no pertinentes y ajenos al mensaje, que dificultan la comunicación.

FALTA DE EMPATIA, es no ponerse en el lugar del otro, nos impide anticipar y prever como actuará el otro.

ACTITUDES, son las disposiciones o sentido emocional que tenemos ante situaciones, personas o cosas. Una actitud negativa ante determinadas preguntas que pueden resultarnos incomodas, como pueden ser las que se hacen sobre nuestra situación familiar o disponibilidad, por citar algunos ejemplos frecuentes, será percibida como un elemento defensivo que juega en contra de nuestro objetivo; por lo que en general hay que mostrarse siempre cordial y colaborador.

 

Hay diversos tipos de entrevista por lo que se pueden clasificar de muy diferentes maneras, el entrevistador puede ser un Seleccionador Externo, alguien de Recursos Humanos de la empresa o el propio futuro jefe. En cualquier caso siempre va a existir “el factor común”: un entrevistador, con mayor o menor conocimiento de las técnicas de selección y la cultura de la organización, que necesita cubrir un puesto de trabajo concreto, y un candidato con una propuesta de venta de su proyecto profesional, mejor o peor preparado para la situación.

 

Como ya hemos dicho no existen dos entrevistas iguales, pero la situación siempre será semejante. Después de tiempo de trabajo y esfuerzo realizando un buen curriculum, presentando nuestra candidatura en distintos portales de empleo, repartido nuestro curriculum por diversos medios y en diferentes formatos, realizada nuestra campaña de comercialización de nuestro proyecto profesional en internet, etc. Y cuando estemos empezando a desesperarnos por la falta de resultados, recibimos una llamada en la que se nos cita para una entrevista en un día, hora y lugar determinados. Una vez llegamos al lugar, preguntamos por el Sr/Srª, y nos hacen pasar y esperar. Esta espera es un buen momento para aprovechar y realizar algún ejercicio de relajación que nos permita controlar la ansiedad que produce enfrentarse a situaciones nuevas y personas desconocidas ante las que queremos dar buena impresión. Después de cierto tiempo nos harán pasar a un despacho, nos piden tomar asiento y… empieza la entrevista. Un formato habitual es el siguiente:

 

- Saludo y presentación

 

- Conversación para centrar la situación y romper el hielo, suele ser sobre algo trivial, como la manera de llegar hasta allí, el tiempo…

 

- Introducción para explicar para que estamos aquí

 

- Empiezan las preguntas y respuestas sobre

      - Formación Académica

      - Experiencia profesional

      - Personalidad y valores

      - Datos personales y familiares

 

- Parte abierta para aclarar dudas y que el candidato pregunte.

 

- Despedida y cierre.

 

Antes de profundizar en el manejo de la entrevista hay que tener en cuenta algunos aspectos logísticos que nos facilitaran la tarea y debemos tener previstos:

 

- Llegar con cierta antelación, 10 0 15 minutos antes de la hora de la cita, esto nos dará tiempo para reconocer el lugar, familiarizarnos con él y calmar la ansiedad que sin duda hará acto de presencia. Hay que planificar la ruta de llegada y el medio de transporte y los tiempos; si tenemos la posibilidad es incluso mejor, un día antes acercarnos hasta el lugar de la cita para controlar los tiempos, ya que si el día de la cita se nos complican las cosas llegaremos a la entrevista con un alto grado de ansiedad que dificultará nuestra actuación y nos hará quedar como informales y poco profesionales.

 

- Vestir de forma adecuada al puesto y la empresa. No será lo mismo realizar una entrevista para un puesto de vendedor, que para trabajar como operario de una fábrica o en una peluquería. Cada profesión tiene sus reglas, y volviendo a la analogía del actor, estos utilizan el vestuario adecuado al personaje que van a representar.

 

- Lleva una copia en papel del curriculum, no presupongas que ya lo tienen.

 

- Lleva papel y bolígrafo para tomar notas, si fuese necesario.

 

- Apaga el móvil…

 

- Recuerda, la iniciativa de la situación la lleva el entrevistador, nuestro papel es el de aspirante. Será él el que te de la mano, te invite a sentarte y de inicio a la entrevista.

 

- Muéstrate natural, cortes, colaborador y cordial, esto no quiere decir que bajes la guardia en ningún momento.

 

Hoy día sabemos que las personas prejuzgamos y clasificamos a los otros en base a las primeras impresiones que obtenemos durante los primeros 30 segundos del contacto inicial, y lo hacemos de forma inconsciente. Además una vez formada esta opinión, es difícil cambiarla sustancialmente. La primera impresión, es por tanto una gran baza que hemos de hacer jugar a nuestro favor, y no se trata tanto de causar una impresión demasiado buena, como de no cometer errores que serán de muy difícil solución posterior.

 

COMO REALIZAR ENTREVISTAS COMO UN PROFESIONAL

 

 

Las claves para dar una imagen profesional y conseguir nuestro objetivo en la entrevista son las siguientes:

 

- ENTENDER AL ENTREVISTADOR Y SUS NECESIDADES.

 

El entrevistador es una persona como cualquier otra, que tiene una necesidad: cubrir un puesto de trabajo con el candidato más adecuado posible, y para conseguirlo debe dudar de ti hasta que no le demuestres que eres el candidato adecuado al puesto que necesitan cubrir y para la empresa que lo oferta.

 

- MOSTRAR MOTIVACION.

 

Recuerda que estás en una situación completamente análoga a la de una venta, si cuando tú vas a comprar, el vendedor no te transmite su entusiasmo por el producto, lo más probable es que no lo compres. Para conseguir parecer motivado de forma profesional sigue estos pasos:

 

Muéstrate animado, si tú no está animado contigo mismo, por qué lo va a estar el entrevistador.

 

Se positivo, contigo mismo y con tu historial profesional. La excesiva humildad no motiva a la compra, pero menos aún lo hace la exageración. Ser asertivo no es ser agresivo, pero tampoco lo es restar importancia a nuestros logros y capacidades.

 

Se amable y simpático, aunque profesional.

 

Se claro y concreto en tus respuestas, no te enrolles, pero tampoco seas lacónico.

 

Demuestra que eres la persona adecuada para el puesto, la mejor manera de conseguirlo es con ejemplos de tu pasado profesional que se adapten a la oferta. Un buen ejemplo es lo más convincente en un proceso de comunicación, ya que nos permite hacer visualizar al receptor (entrevistador) la imagen de nosotros en el desempeño de las funciones del puesto.

 

- INFORMATE SOBRE LA EMPRESA Y EL PUESTO ANTES DE LA ENTREVISTA.

 

Prepárate bien, conocer el producto es una de las claves del éxito en una venta. Indaga lo que puedas sobre el sector y la empresa; sus productos, clientes, cultura de empresa, facturación, políticas de expansión, etc. Conoce las características del puesto ofertado, sus funciones, responsabilidades, niveles retributivos, posición jerárquica.

 

Es un factor crítico, uno de los principales motivos de no contratación es porque la gente acude a las entrevistas sin conocer nada, o casi nada de la compañía, de sus productos, sus métodos, filosofía y cultura empresarial.

 

- CUIDA TU COMUNICACIÓN NO VERBAL, TUS REACCIONES DURANTE LA ENTREVISTA.

 

Debemos cuidar nuestra Comunicación No Verbal, recordemos que la mayor parte de la información que se emite en todo proceso de comunicación es de carácter No Verbal. Esto incluye gestos, miradas, movimientos, posturas, ubicación en el espacio, distancias, etc. Además, estos elementos de la comunicación operan a un nivel más inconsciente, por lo que hay que tenerlos muy en cuenta y trabajarlos para evitar errores, y no transmitir sensaciones que no queremos, como inseguridad, nerviosismo, agresividad, etc.

 

Sonríe, debemos mostrar entusiasmo con nuestro historial profesional y con el futuro puesto de trabajo, y ¿Si tú no estás entusiasmado, por qué habría de estarlo el entrevistador contigo? La mejor forma de demostrar este entusiasmo es sonreír, sonreír ayuda a relajarse y a que se relaje la otra persona.

 

Mira al entrevistador a los ojos la mayor parte del tiempo, mírale mientras le hablas, no mires al suelo, ya que si tu mirada vaga de un punto a otro cambiando de foco, lo que se trasmite a un nivel no verbal, es confusión, falta de claridad. La mejor manera de conseguir la sensación de contacto visual sin resultar agresivos, ni ponernos incomodos, es mirar al entrecejo; de esta forma el receptor percibe contacto visual adecuado, y evitamos la tensión que nos puede suponer mirar a alguien directamente a los ojos.

 

Siéntate adecuadamente: apoyado en el respaldo de la silla, con ambas piernas apoyadas en el suelo o correctamente cruzadas, no inclinado hacia delante que puede mostrar ansiedad, cierta agresividad o enfado, y en definitiva poco rigor profesional, nunca hay que sentarse en el borde de la silla. Las manos y los brazos no deben tocarse o cruzarse, ya que deben estar libres para que las podamos utilizar para enfatizar alguna frase. Podemos mover la cabeza para enfatizar algún punto, pero no hay que moverla excesivamente, ya que pude mostrar intranquilidad y nerviosismo

 

LOS PRIMEROS MINUTOS DE UNA ENTREVISTA

 

Los primeros minutos de la entrevista son muy importantes, nos han de servir para dar una primera impresión buena.

 

Aprovecha para ver el sitio dónde te encuentras, hay mucha información pertinente, ¿estás en la empresa para la que vas a trabajar?, entonces el entrevistador seguramente es el jefe o alguien de Recursos Humanos de la propia empresa. ¿Es un despacho externo?, entonces es posible que sea un entrevistador especializado en selección. ¿Cómo es la decoración: sobria, ostentosa, formal, moderna, anticuada…? Esto pueden ser pistas relevantes del tipo de puesto y empresa, y de su filosofía. Haz una nota mental sobre ello.

 

Relájate siendo positivo y sonríe. Toma aire y refuerza tus pensamientos positivos, te ayudará a estar preparado.

 

Inicialmente se trata de romper el hielo y se hace tratando asuntos poco importantes, cómo que tal has encontrado el lugar, si has aparcado bien. Esto facilita empezar a hablar. Pero recuerda, no bajes la guardia, ni te relajes excesivamente, esto ayudaría al entrevistador a conseguir una mayor información, pero nosotros podemos confiarnos en exceso y facilitar información que no es pertinente.

 

Muéstrate atento a cualquier indicación del entrevistador para entrar en materia.

 

CUERPO DE LA ENTREVISTA

QUERER, SABER, PODER, POTENCIAL

 

 

PREGUNTAS GENERALES

 

Muchos entrevistadores pasan a realizar casi inmediatamente preguntas con el fin de ver si encuentran lo que están buscando, sin haberte explicado previamente que perfil necesitan. Te preguntan cosas como “Háblame sobre ti y sobre tu vida laboral” o “He leído tu curriculum, pero ¿por qué no te tomas unos minutos para contarme tu historial laboral y los éxitos profesionales que has conseguido?”. Hay que aprovechar este tipo de preguntas abiertas y generales para razonar porque tus capacidades, experiencia y logros alcanzados encajan con el puesto y por estas razones tú eres su candidato ideal, es tu oportunidad para demostrar que deben considerarte seriamente para ocupar ese puesto de trabajo.

 

La forma adecuada de resolver este tipo de preguntas es empezar por el último puesto ocupado, destacando más las innovaciones y logros conseguidos, como pueden ser mejorar la facturación, conseguir la reducción de errores en procesos administrativos, haber implantado sistemas de medición de objetivos claros para subordinados, o pequeñas innovaciones que ayudaron a mejorar la producción, etc., es decir, responder orientándonos hacia los logros profesionales obtenidos y no hacia las responsabilidades o tareas del puesto anterior. Orientar la respuesta hacia los logros profesionales permite demostrar que estamos bien preparados. Se ha de continuar en orden cronológico inverso con los anteriores puestos y empresas, resaltando lo realizado o aprendido, y la formación recibida, relevantes con el puesto al que optamos.

 

Evidentemente este tipo de respuestas no se pueden improvisar, hay que prepararlas con antelación, conocer la empresa, el puesto ofertado y los requerimientos del perfil solicitado. Esta es la manera en la conseguiremos relacionar nuestra experiencia, conocimientos y logros con los requisitos de la vacante a la que optamos y nos permite demostrar que nuestra experiencia y formación son suficientes y adecuadas (SABER), que reunimos la aptitudes y competencias que el puesto requiere (PODER), que estamos suficientemente motivados para ejercerlo (QUERER) y que vamos a aportar nuestro empuje y capacidad de innovación y desarrollo a la empresa (POTENCIAL).

 

Los errores al responder a una pregunta de tipo general y que hay que evitar son:

 

- Hablar de deberes y responsabilidades en vez de resultados y logros. Los buenos entrevistadores quieren saber cuáles han sido tus logros para valorar mejor tus competencias y potencial.

 

- Empezar hablando de los trabajos pasados y luego del actual. Se debe empezar con los resultados del trabajo actual, y luego hablar de los anteriores.

 

- Hacer referencias al curriculum, el entrevistador ya se lo ha leído por lo que no es necesario, ni es lo que nos piden.

 

- Repetir información ya incluida en el curriculum.

 

- Hablar de trabajos ocasionales o de verano sin que mostremos que existe una relación pertinente con el puesto al que se opta.

 

- Resaltar puntos fuertes de puestos de trabajo que no tienen ninguna relación con el puesto vacante.

 

- Dar poca importancia a trabajos anteriores y no demostrar que las responsabilidades pasadas guardan relación con el puesto al que aspiramos. La mejor manera de hacer esto es ilustrándolo con un ejemplo.

 

- Emplear poco tiempo en contestar este tipo de preguntas generales, hay que hablar durante varios minutos (dos o tres minutos) de tu curriculum y de tus logros profesionales anteriores, que hacen que te conviertas en un buen candidato para ese puesto.

 

COMO CONTESTAR PREGUNTAS ESPECIFICAS

 

Después de algunas preguntas de carácter general, el entrevistador pasará a realizar preguntas específicas, estas vienen de tres fuentes:

 

1. Algo que dijimos al contestar preguntas de tipo general.

2. Algo incluido en nuestro curriculum.

3. Algo muy específico que el entrevistador necesita saber sobre el perfil del puesto.

 

Son preguntas que pueden tener que ver con características técnicas del puesto, con la disponibilidad a viajar, con el tiempo de dedicación, etc.

 

Las claves para contestar este tipo de pregunta son:

 

- Escuchar atentamente cada pregunta.

 

- Hay que tomarse unos segundos para pensar la respuesta, no precipitarse.

 

- Responder a la pregunta utilizando entre 30 segundos y 2 minutos.

 

- No hay que ver en ninguna pregunta un ataque personal o un desafío a tus capacidades, sino una oportunidad para demostrar al entrevistador que tú eres la persona adecuada para el puesto.

 

- Hay que ser todo lo específico que se pueda en la respuesta.

 

- Siempre hay que relacionar la respuesta con el puesto de trabajo ofertado directa o indirectamente.

 

El error más significativo ante este tipo de preguntas, es no entrar en detalles específicos cuando es lo que nos están pidiendo, por ejemplo no dar datos concretos relativos a la realización del trabajo, ya que así se da la sensación de que escondemos algo.

 

PREGUNTAS ESPECIFICAS TIPICAS

  

Las preguntas que vienen a continuación van a aparecer siempre en todas las entrevistas, en una u otra formulación, llevarlas preparadas nos dará la oportunidad de hacer el mejor proceso de venta de nuestra candidatura posible.

 

 

- ¿Por qué crees que eres un buen candidato para el puesto de trabajo?

 

De hecho se puede decir que nos están preguntado por qué deberían contratarnos. No hay que ofenderse, nos están preguntando por qué encajamos en el puesto, hay que tomárselo como una oportunidad para explicarlo. Hay que desarrollar durante un minuto o dos, una explicación de cómo nuestras habilidades, conocimientos y logros anteriores nos hacen encajar en el puesto ofertado.

 

- ¿Cuáles son tus puntos fuertes y débiles?

 

O también, ¿Cuáles crees que serán las partes más fáciles y las más difíciles del trabajo para ti?

 

Lo mejor para responderla es descomponerla en dos partes, se debe empezar si se puede contestando cuáles son nuestros puntos fuertes, para ello hay que basarse en:

 

1. Lo que el trabajo requiere en términos de experiencia, habilidades y capacidades.

 

2. Éxitos alcanzados, que cubren las necesidades del puesto.

 

3. Honestidad en lo que se dice.

 

La manera más eficaz de hacerlo es utilizar tres o cuatro ejemplos de nuestra experiencia pasada, relevantes con el puesto al que aspiramos.

 

Sobre como contestar sobre nuestros puntos débiles, hay que tener en cuenta que:

 

1. No tenemos por qué contar todo sobre nosotros mismos y nuestra vida privada, como personalidad, complejos, temores, etc.

 

2. Para contestar a esta pregunta, utiliza uno o dos puntos débiles, poco o nada relacionados con los requisitos del puesto.

 

La estrategia aquí es subrayar lo positivo y compensar lo negativo con argumentos que nos permitan dejar sin efecto las objeciones.

 

- ¿Por qué dejaste tu anterior trabajo y los anteriores?

 

Hay que ser muy honesto, pero nunca se debe decir que fuimos despedidos. Las empresas esperan que la gente cambie de puestos de trabajo, de empresas, etc., es decir, hoy día se valora positivamente la movilidad profesional. Lo importante no es lo que se dice, sino como se dice: nunca se debe hablar mal de la anterior compañía, de los anteriores jefes o compañeros, hacer juicios de valor fáciles, dar demasiada información al respecto; esto no está bien visto, hay que ser rápido y específico y pasar a otros temas.

 

Hay que hablar de la gran oportunidad que supuso pasar por tus anteriores compañías y puestos de trabajo, en cuanto a la experiencia conseguida que hoy día te permite presentarte a este puesto.

 

- ¿Cuánto quieres ganar?

 

Hay que esperar que sea el entrevistador el que primero realice esta pregunta, ya que es un tema que interesar clarificar a ambas partes, la empresa ofertante está interesada en saber si estás dispuesto a realizar el trabajo por la cantidad que ellos ofrecen. Para contestar bien a esta pregunta, se debe conocer cuáles son los rangos salariales que se manejan en cada momento en el mercado laboral para el puesto al que nos presentamos como candidatos, y hablar de un rango salariar y no de una cantidad exacta o concreta. Hay que valorar mostrarse abierto a recibir una cantidad inferior inicialmente, que se incremente posteriormente en función de nuestros resultados y los de la empresa, es parte del signo de los tiempos.

 

FINAL Y CIERRE DE LA ENTREVISTA

 

Es el momento en el que se le pide al candidato que pregunte aquello que necesita conocer sobre el puesto o la empresa, y deberíamos solicitar información sobre las siguientes etapas del proceso, mostrando nuestro interés y disponibilidad para seguir en él, también puede resultar oportuno preguntar en que fechas se conocerá el resultado del proceso de selección. Agradeceremos el tiempo dedicado a nuestra candidatura y nos despediremos cordialmente.

 

El último consejo es que realicemos simulaciones de entrevistas en nuestra casa, que pensemos preguntas que nos puedan resultar incomodas y difíciles y que nos escuchemos a nosotros mismos respondiéndolas. Si tenemos la posibilidad de grabarnos con una cámara, descubriremos multitud de cosas que creíamos hacer muy bien y resulta que no es así, nuestras posturas, expresiones, movimientos, reacciones, tono y ritmo de voz al hablar, etc. En definitiva, cuanto más preparados nos presentemos a una entrevista muchas más opciones tendremos de conseguir el puesto, y si no es así, aprovechemos la oportunidad para ver que podemos mejorar para la siguiente ocasión, pensar que podríamos hacer todavía mejor. Que no acepten nuestra candidatura no significa nada más que eso, no tiene que ver con nuestra valía.

 

 

 

Escribir comentario

Comentarios: 1
  • #1

    Dora (domingo, 09 febrero 2014 00:57)

    Los consejos del psicólogo Javier Luengo son de mucha utilidad, porque si los seguimos al pie de la letra, pueden cambiar nuestro presente y por lo tanto todo nuestro futuro. Supongo que no soy la única que ha sentido frustración por no haber preparado una entrevista adecuadamente y haber perdido una gran oportunidad. Esto conlleva un sentimiento de culpa que puede terminar hundiéndonos. Por esto es de suma importancia poder verlo desde el punto de vista tanto del entrevistador, como del entrevistado y entenderlo en profundidad. Los consejos de Javier Luengo hacen que parezca fácil conseguir un puesto de trabajo. Nos hace sentirnos más seguros y confiar más en nuestras posibilidades.